En un post anterior hablábamos de los métodos físicos y explicábamos el uso del frío en primeros auxilios y para el control del dolor. Hoy hablaremos del uso del calor.

El calor, aplicado localmente, ayuda a disminuir rigidez y dolor en personas con problemas articulares degenerativos (como la artrosis), relajando la musculatura y facilitando la movilidad.

Puedes aplicar calor mediante un paño mojado con agua caliente, una manta eléctrica, un saco de semillas calentado en el microondas, un antifaz de gel calentado bajo el grifo de agua caliente, una bolsa de goma con agua caliente o una lámpara de infrarrojos, cada vez más habitual en los hogares.

La luz infrarroja es la más adecuada para las molestias articulares y musculares por su capacidad superior de penetrar en el tejido. No olvides leer sus especificaciones en relación a las bombillas (las más comunes de uso doméstico son de 150 W) y tiempo de exposición (de 10 a 15 minutos) y colocar la lámpara a unos 40 cm de distancia de la zona a tratar. Consulta con un profesional de la salud si tienes dudas acerca de esta terapia, el más indicado es un fisioterapeuta.

La manta eléctrica se debe calentar antes de su uso y luego reducir la potencia hasta aproximadamente la mitad, antes de aplicarla sobre la superficie a tratar. El tiempo máximo de exposición debe ser de unos 20 minutos para no provocar efecto rebote, pudiendo incluso aumentar  la molestia, es preferible no colocar la manta directamente en la piel para evitar quemaduras. La manta eléctrica mantiene la temperatura, al contrario que el saco de semillas, las bolsas de gel o de agua caliente que van perdiendo calor y utilidad.

El calor mejora la movilidad articular, al hacer que el colágeno presente en articulaciones y tendones se haga más distendible, más elástico.

Se puede usar en dolores musculares y reumáticos no inflamatorios. El calor aporta una sensación de comodidad, pudiendo ayudar a bloquear los receptores del dolor de manera temporal.

El calor también tiene efectos antiespasmódicos, por lo que lo podemos usar en caso de dolor cólico y en molestias menstruales.

En caso de cólico nefrítico, un baño caliente aliviará los síntomas dolorosos.

Y también alivia la congestión nasal y los síntomas de la sinusitis aplicado en la zona frontal.

El uso del calor está contraindicado en personas que presenten procesos inflamatorios agudos, infecciones locales, trastorno de sensibilidad al calor,  personas con patologías cardíacas mal controladas, con afectación de la circulación venosa o linfática o que estén en tratamiento con anticoagulación oral. No se debe aplicar calor directamente en los ojos ni en los genitales. Tampoco en bebés.

En mujeres embarazadas, no debemos utilizar este tipo de elementos, ya que no se aconseja el uso de ningún dispositivo que supere los 38,9ºC y en ningún caso en el abdomen. El agua del baño tampoco debe superar los 37,8ºC.

El tiempo de aplicación del calor debe ser de un máximo de 20 minutos, se puede hacer varias veces al día.

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