feb 12, 2011

Abrir un colirio

 

Al abrir un colirio debemos extremar las medidas higiénicas, ya que se trata de un producto envasado de manera estéril que pierde esa propiedad justo al abrir el envase. Lo manipularemos con las manos lavadas y trabajaremos sobre una superficie limpia. Colocaremos una gasa bajo el tapón y no tocaremos la punta del colirio.

Si debemos instilar gotas en ambos ojos, empezaremos siempre por el ojo “menos dañado”, evitando de esta manera la sobreinfección de ambos.

Cerraremos el colirio tras la aplicación y lo guardaremos siguiendo las indicaciones del fabricante (frío o a temperatura ambiente). Hay que tener en cuenta que una vez abierto, hay que desechar un colirio a los 30 días, aunque tras el tratamiento haya sobrado producto.

Cada vez más fabricantes los venden en forma de unidosis, justamente para evitar que se guarden colirios abiertos que hayan perdido su esterilidad y efectividad.

En el caso de un colirio en unidosis, se debe tirar tras la instilación de las gotas.

El uso del colirio es siempre individual e intransferible. Usaremos uno por persona.

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2 Comments

  • ¡oye!, que curioso, los peuqeños detalles lo importantes que son

  • Tienes razón, Ana.
    Los pequeños detalles marcan la diferencia entre una práctica segura y otra que puede dañarnos.
    Gracias por tu comentario!

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feb 12, 2011

Fiebre

 

En este post os muestro tres tipos diferentes de termómetros: el de mercurio, el de contacto y el digital.

En España ya no se fabrican termómetros de mercurio por razones de seguridad medioambiental, pero aún es frecuente encontrarlos en casas y hospitales. Si tienes uno, puedes usarlo. Si te deshaces del termómetro de mercurio, hazlo siempre en un punto limpio.

El termómetro de contacto refleja la temperatura de la superficie corporal donde se apoya de una manera inmediata, se usa en bebés por su facilidad de manejo y rapidez en sus resultados, se suele colocar en la frente, pero la realidad es que indicará la temperatura de cualquier superficie corporal en contacto con él.

El termómetro digital es el que ahora se encuentra en el mercado, se usa igual que el de cristal, colocando bajo la axila el termómetro con la punta metálica en contacto con la piel.

Existe otro termómetro que cada vez tiene más usuarios, es el llamado termómetro de oído, que mediante infrarrojos efectúa la medición de la temperatura del tímpano, que es la más próxima a la temperatura “real” del interior del organismo y que suele diferir de la temperatura de la superficie en un rango de 0,5 a 1ªC.

La fiebre se define como aumento de la temperatura de la superficie corporal por encima de 37,9 ºC, llamándose febrícula la temperatura de 37 a 37,8ºC.

La fiebre en ancianos y en bebés debe ser valorada siempre por personal sanitario, así como en personas con enfermedades crónicas, que se hayan sometido recientemente a una intervención quirúrgica, en el postparto o lactancia, o que estén recibiendo tratamiento quimioterápico.

La fiebre es un síntoma, no una enfermedad. Es un síntoma de que nuestro cuerpo está generando calor debido a una serie de procesos metabólicos, existen muchas enfermedades que pueden causarla, por lo que como síntoma único es bastante inespecífico.

La fiebre debe tratarse si el estado general lo precisa, ya que se ha demostrado que no siempre es necesario bajar la temperatura para tratar le enfermedad que la ocasiona y a veces incluso puede empeorar algunas infecciones víricas, ya que la fiebre es una de las maneras que tiene nuestro cuerpo de activar nuestro sistema inmune.

Existen diferentes antipiréticos (medicamentos para bajar la temperatura elevada) en las farmacias, el más usado es el paracetamol. Aconsejo en adultos, un comprimido de 650 mg y no superar nunca 5 comprimidos al día. No olvidar que este producto tiene efectos secundarios y que debe consultar con su centro de salud si se tienen enfermedades hepáticas o renales.

Hay otros fármacos que también tienen efectos antipiréticos, como el ácido acetilsalicílico, los antinflamatorios no esteroideos o el metamizol, entre otros productos.

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2 Comments

  • Y no olvidar no automedicarse con antibióticos. Siempre han de ser prescritos por un médico

  • Pilar, muy buen apunte. Ese es muy importante.
    No automedicarse con antibióticos.
    Gracias por comentar.

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ROSA

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Diplomada en Enfermería y Licenciada en Antropología. Cuidando desde hace 20 años, en este blog enseño a cuidar. Actualmente trabajo en emergencias

El Blog de Rosa Premio “Mejor Blog para Pacientes” en la V Edicion Favoritos en la Red 2012

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